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Cuando todos nos resignábamos a quedarnos con el recuerdo, a afrontar
el silencio que nuestros Héroes habían decidido hablar, a callar para
siempre nuestras peticiones de cada uno de los conciertos y a tan
solo mirar el ayer entre fotos, antiguas entradas, CDS , videos y
autógrafos...
En 1997 el telón se abre a un nuevo espacio, lugar y tiempo para dar
la merecida bienvenida al mejor compositor y cantante de todo el
panorama musical español... "atención señoras y señores es un momento
altamente emotivo....". El campeón del mundo vuelve resurgir
sorprendiéndonos con su inicio en su carrera en solitario.
Quizás el ansia y las ganas de destapar nuestros oídos, para volver a
escuchar algo parecido a lo que durante doce años estuvimos
acostumbrados, se sorprendieron cuando en nuestras manos tuvimos el
primer CD que Bunbury sacó a la venta: "Radical Sonora". Rompiendo con
lo tradicional y dejando a un lado la experiencia con el grupo maño,
llenó con sonidos electrónicos, ruidos especiales, toques árabes
mezclados con acordes roqueros, gritos más afinados y letras moldeadas
a la realidad... el conjunto de 12 extrañas canciones.
Opiniones de los seguidores y admiradores y críticas de una sociedad que se limita a
escuchar una música fácil y rápida, hicieron que con la entrada de un
nuevo siglo, año 2000, saliera al mercado el disco en el que Bunbury
deja entrever su parte más sentimental. Aparcando la modernidad del
anterior, " Pequeño ", se convierte en la mejor traducción de las
emociones y de las ideologías con las que gran parte de su público se
identifica.
Debajo de otras 12 canciones Bunbury nos regala un pequeño paseo por
todo el mediterráneo haciendo influencia en Grecia, Marruecos,
Andalucía, Italia, Argelia, y Túnez entre otros. Mezclando pequeños
fragmentos de tangos, largas y tristes melodías de violín,
desquiciantes ecos con irónicas risas, palmas que se confunden con
sonidos relajantes de fondo, y un arte peculiar cantado de forma más
discreta.. se realza una vez más el acento maño capaz de hacernos
vibrar.
Todavía con la miel en la boca del anterior disco, en el
2002, saca su tercer y hasta ahora último disco: " flamingos", una
recopilación de sonidos de sus dos anteriores trabajos. Ya convertido
en un artista vestido de lujosa originalidad y de brillante categoría
musical, hace por primera vez un disimulado guiño a su intocable
pasado, Héroes del Silencio, recuperando toques y letras de éstos. Su
puesta en escena llena de glamour, las colaboraciones desde un segundo
plano de otros músicos, y sus incapiés en un Bono de U2 o en el rumbo
perdido de los últimos días de Elvis en las vegas hacen que 15
canciones se llenen de una musicología más conocida por el resto del
mundo.
Sin duda ninguna, Enrique Bunbury, hoy en solitario, y dando
importancia en los tiempos en los que vivimos, es el extranjero que nos
aparta de lo cotidiano y se convierte en cada canción en el ciudadano
de todos nuestros corazones.
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